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La cita del mes "Y cuando un hombre grande y sabio había hablado bien, y enseñado al pueblo sabiduría, dexían ontetepeoac, onchachayaoac; ha esparcido, ha sembrado jade." Fray Bernardino de Sahagún
Nota del Editor Este nuevo número de Komplex dedica la sección “El pensador del mes” a Edgar Morin y de forma general se ocupa de temas relativos a la siembra de jade: a la formación, a la educación y a la transmisión del conocimiento. Como cada mes, nuestro objetivo no es más que proporcionaros nuevos temas de conversación. Como siempre, si deseas hacer alguna aportación, o comentario o dejar de recibirlo, dirígete a complejidad@bioef.org.
El pensador del mes Edgar
Morin Por otra parte, la obra de Edgar Morin resulta también muy relevante por su interés actual en la reforma del sistema de enseñanza. Debido al prestigio multidisciplinar de que goza, el gobierno francés le encargó la reforma del sistema educativo en Francia. Sus propuestas han quedado plasmadas en libros como La mente bien ordenada, Seix-Barral, BCN, 2000; o Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, Paidos Ibérica, BCN, 2002. En estos momentos un equipo transdisciplinar, e internacional acomete un programa de investigación sobre la reforma de la enseñanza universitaria. Edgar Morin es Director emérito de investigación en el CNRS, ha dirigido el Centro de Estudios Interdisciplinares CESTAP de la Escuela Superior de Ciencias Sociales de París, es Director de la revista Communications, Presidente de la Agencia Cultural Europea (Unesco), dirige la Association pour la pensee complexe, que ha extendido una red por todo el planeta: Italia, Portugal, Japón, China, y muy en especial en Latinoamérica. Morin se consagra desde hace más de veinte años a la búsqueda de un Método capaz de revelar los desafíos de la complejidad tanto en la esfera del conocimiento científico, cuanto en las esferas social, política, humana; sin olvidar las interacciones entre ambas esferas (El Método, volúmenes I, La naturaleza de la naturaleza, Cátedra, Madrid, 1986; vol. II La vida de la vida, Cátedra, Madrid, 1983; vol. III El conocimiento del conocimiento, Cátedra, Madrid, 1988; vol. IV, Las ideas, Cátedra, Madrid, 1992; vol. V, La humanidad de la humanidad, La identidad humana, Cátedra, Madrid, 2003; vol. VI, L´ethique, Seuil, París, 2004; Ciencia con Consciencia, Anthropos, BCN, 1984; Introducción al Pensamiento Complejo, Gedisa, BCN, 2004). El pensamiento de Morin es el de un “realismo complejo” es decir: está fundamentado en la idea de que no hay una relación necesaria e inmediata entre lo que nos proponemos y el resultado a menudo insospechado de nuestros actos. Mientras un “realismo simple” piensa que la realidad obedece a la idea (y que las ideas conducen a algún orden final, tipo “final de la historia”) y un “realismo mecánico” vería el mundo como una especie de máquina, la concepción que propugna Morin ve el mundo desde un “principio de incertidumbre” según el cual no son previsibles las últimas consecuencias de un acto dado. En su obra Introducción al Pensamiento Complejo, Gedisa, BCN, 2004, Morin considera que el problema del conocimiento es fundamentalmente el de su organización. En sus propias palabras:
Morin en: Los
siete saberes necesarios para la educación del futuro, Paidos
Ibérica, BCN, 2002, afirma "El paradigma cartesiano
separa el sujeto del objeto, con una esfera propia para cada uno: la
filosofía y la investigación reflexiva por un lado y
la ciencia y la investigación objetiva por el otro:
Este paradigma determina una doble visión del mundo, en realidad un desdoblamiento del mundo: por un lado un mundo de objetos sometidos a la observación, experimentación y manipulación, por otro un mundo de sujetos planteándose problemas de existencia, de comunicación, de conciencia, de destino…” Pero ese paradigma “vuelve invisibles elementos fundamentales en el conocimiento: el contexto, lo global, lo multidimensional, lo complejo… El método sería, por tanto, no sólo aquel que nos hace más “sabios”, más “enterados” sino, sobre todo, el que nos hace conscientes de las diversas articulaciones, a menudo impensadas e imprevisibles que pueden llegar a tener las cosas. En definitiva lo que “vemos muy claro” es a menudo lo que nos impide mirar de forma adecuada. Lo que sabemos distorsiona y crea “zonas de sombra” que nos hacen ciegos a lo inesperado y a lo diferente”.
Artículos de interés “Declaración de Granada sobre estándares de la Educación Médica de Pregrado. Granada, 24 octubre de 2001”
Ante el posicionamiento de la WFME, la Sociedad Española de Educación Médica (SEDEM), de acuerdo con estos postulados, ha creído oportuno aplicar las recomendaciones de la WFME al ámbito cultural de habla castellana. Con este fin ha hecho un llamamiento a todos los agentes implicados en el proceso de mejora de la formación médica de pregrado y en especial a la Conferencia de Decanos de Facultades de Medicina de España, para adquirir un compromiso propio consecuente con la propuesta de la WFME. Declaración de Granada, 2001
Después de diversas consultas y discusiones internacionales
en distintos lugares del mundo, el grupo de trabajo revisó su
documento, sometiendo una versión mejorada, al Consejo Ejecutivo
de la WFME, que fue aprobado en el 2001. Ulteriormente, la Federación
puso en marcha el mismo proceso para la definición de los estándares
en educación médica postgraduada y para el desarrollo profesional
continuo, (DPC). El material elaborado para cada una de las tres fases,
se publicó en el año 2003 en forma de la Trilogía
de la WFME “Estándares Globales para la Mejora de la Calidad”.
Esta Trilogía constituyó el material esencial de base para
la Conferencia Mundial en Educación Médica sobre los “Estándares
Globales en Educación Médica para una mejor Asistencia
Sanitaria” que la WFME convocó en el año 2003. La
Conferencia apoyó claramente, tanto el programa de los estándares
internacionales, como los documentos de la Trilogía, con lo que
se aceleró la fase de implementación del programa. La implementación
incluirá una amplia difusión de la información sobre
el programa de los estándares internacionales así como
la validación de los estándares en formación postgraduada
y DPC mediante estudios piloto. Trilogía de la WFME “Estándares globales para la mejora de la calidad” Mayo 2004.
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Edgar Morin Si queremos que la Tierra pueda satisfacer las necesidades de los seres humanos que la habitan, entonces la sociedad humana debe transformarse. En esta evolución hacia los cambios fundamentales de nuestros estilos de vida y nuestros comportamientos, la educación en su sentido más amplio desempeña un papel preponderante. La educación es la “fuerza del futuro”, pues constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio. Uno de los desafíos más difíciles será el de modificar nuestro pensamiento de manera que haga frente a la creciente complejidad, la rapidez de los cambios y la imprevisibilidad que caracterizan nuestro mundo. Debemos reconsiderar la organización del conocimiento, y para ello debemos derribar las barreras tradicionales entre las disciplinas y concebir una manera de reunir lo que hasta ahora ha estado separado. Debemos reformular nuestras políticas y programas educativos. Y al realizar estas reformas es necesario mantener la mirada fija a largo plazo, hacia el mundo de las generaciones futuras, pues tenemos una enorme responsabilidad en relación a ellas. En este libro Morin señala un aspecto que le parece esencial para entender lo que es, en sentido estricto, la educación: el conocimiento del conocimiento, el reconocimiento de los saberes. No basta con conocer, como afirma la ideología tecnocrática. Hay que saber que se sabe, por qué y para qué se sabe. El trabajo del conocimiento no es sólo una actividad técnica, instrumental, empujada por un ideal de pura eficacia. Es una opción ante las cosas, es un fenómeno moral. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Paidos Ibérica. BCN. 2002. Texto completo del libro en formato PDF
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