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"Cree en los que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado"
André Gide
Presentamos en esta ocasión como pensador del mes a Daniel Kahneman, psicólogo y premio Nobel de Economía en 2002, padre de la economía comportamental, que pone en tela de juicio la racionalidad del "homo economicus", sostén de mucha de la teoría económica tradicional. Le acompañan algunos artículos, páginas y libros que creemos de interés.
Nuestro objetivo, una vez más, no es otro que proporcionaros nuevos temas de conversación, y como siempre, si deseáis hacer alguna aportación, o comentario o dejar de recibirlo, podéis dirigiros a complejidad@bioef.org.
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"Cotidianamente explicamos y predecimos las decisiones, nuestras y del resto de la gente, asumiendo dos supuestos: 1) la existencia de un sistema unitario de evaluación de opciones y toma de decisiones ("la persona"), y 2) la racionalidad de dicho sistema. En relación al primero, recientes investigaciones en neurociencia cognitiva, han mostrado que muchas de "nuestras" decisiones son el resultado de una competencia interna por el control de la conducta, donde varios subsistemas evalúan paralelamente las situaciones, toman decisiones según sus propios principios de acción, y se influyen recíprocamente en grados variables. En relación al segundo, la psicología cognitiva, desde finales de los 70, viene poniendo en entredicho el cumplimiento de varios de los requerimientos elementales que en general se asumen al definir "racionalidad". El más damnificado ha sido el principio de consistencia lógica de las decisiones más allá del modo de presentación de las opciones, o "principio de invarianza por descripción". En este espacio quiero dar cuenta de un par de hallazgos recientes que muestran como el incumplimiento del segundo supuesto (la racionalidad del sistema) parece ligarse causalmente con el modo en que se da el incumplimiento del primero (la existencia de un sistema unitario)."
Amos Tversky y Daniel Kahneman (1981) son los autores del trabajo más citado en relación a las violaciones del principio de invarianza por descripción. En uno de sus estudios se planteaba a las personas la siguiente situación:
Imagina que tu país se está preparando para la llegada de una inusual y mortal enfermedad, la cual, de no hacerse nada, se espera mate a 600 personas. Se consta de dos planes alternativos para hacer frente a dicha epidemia, y sus consecuencias científica-estadísticamente estimadas son las siguientes:
- Si el plan A es adoptado 200 personas se salvarán.
- Si se adopta el plan B existe 1/3 de probabilidades de las 600 personas se salven, y 2/3 de que las 600 mueran.
¿Cual elegirías?...
Se preguntó a 152 estudiantes de la universidad de Stanford y de la de British Columbia. El 72% eligió "A", y el 28% eligió "B".
En paralelo se presentó una situación formalmente equivalente a 155 estudiantes de las mismas universidades, variando los detalles de la descripción.
- Si el plan A es adoptado 400 personas se morirán.
- Si se adopta el plan B existe 1/3 de probabilidades de que nadie muera, y 2/3 de que las 600 personas mueran.
Y las respuestas se invirtieron, el 22% eligió "A" y el 78% eligió "B".
Fenómenos como este han sido explicados por la teoría prospectiva (Tversky y Kahneman, 1979; 2000) apelando al concepto de "framing" (enmarque), referido a las concepciones del decisor respecto de actos, resultados y contingencias asociadas a una situación de toma de decisiones. Estos marcos variarían al variarse los modos de presentación de los problemas. Específicamente en el ejemplo, al primer grupo la opción A le presentaría un enmarque de ganancia ("x se salvaran"), mientras que al segundo un enmarque de pérdida ("x morirán"), ante lo cual, consistentemente con las predicciones matemáticas de la teoría prospectiva, las personas mostrarían aversión al riesgo en un marco de ganancia, y búsqueda de riesgo en uno de pérdida".
De El efecto de enmarque (framing) y el continuo automatismo-control.
Por René San Martín, en Neuroeconomía, Ciencia Cognitiva de la Toma de Decisiones, un formidable blog chileno.
Daniel Kahneman nació en Tel Aviv en 1934, estuvo en Francia durante la guerra y volvió a Israel en 1946. Fue educado en la Universidad Hebrea de Jerusalén (Licenciado en Psicología y Matemáticas, 1954) y su doctorado en Psicología es de Berkeley (1961). Kahneman trabajó en la Universidad Hebrea, en la Universidad de Columbia Británica, en Berkeley y actualmente trabaja en Princeton.
Kahneman ha investigado en diversas áreas de la Psicología, incluyendo la visión, atención, psicofisiología, la valoración de bienes públicos, la aplicación del razonamiento psicológico de la imposición de castigos, y el estudio del bienestar. Su trabajo mas significativo fue realizado en estrecha colaboración con Amos Tversky, y en él plantearon algunos retos a la validez descriptiva de las asunciones racionales, y analizaron psicológicamente un número significativo de hechos sobre el juicio y la elección. Bajo la influencia de otro amigo, Richard Thaler, Kahneman se ha volcado recientemente al emergente campo de la economía comportamental.
Daniel Kahneman obtuvo el premio Nobel de Economía en el 2002, junto a Vernon Smith. Las contribuciones más importantes de Kahneman, según el Banco Nacional de Suecia, al concederle el premio "se refieren a la toma de decisiones en situaciones de incertidumbre, mostrando cómo la decisión de los individuos puede en forma sistemática apartarse de las predicciones de la teoría económica tradicional".
Kahneman "demostró que frente a la incertidumbre, las decisiones de las personas pueden variar sistemáticamente de las predicciones efectuadas según las teorías tradicionales. Y que se privilegia no perder a arriesgar ganar, o ir sobre seguro antes que apostar a algo probable".
Una interesante autobiografía de Kahneman esta disponible aquí.

Entre sus libros destacamos:
Y algunos de sus últimos artículos:
Una activa y decidida máquina que sale a trabajar todas las noches.
"Algunos neurocientíficos afirman que una de las funciones vitales del dormir está ligada al aprendizaje y la memoria, y nuevas evidencias sugieren que el dormir juega un papel esencial en el almacenamiento y decaída de recuerdos importantes.
La tarea parece tan simple como las de Barrio Sésamo. Estudiar la disposición de huevos de pascua en una pantalla de ordenador y memorizar como los ha ordenado el computador: el huevo azul sobre el huevo arco iris, el de cachemira sobre el de color coral... y sólo hay seis huevos en total.
A la mayoría de las personas les basta con estudiar las parejas de huevos durante unos veinte minutos para superar la prueba incluso un día después. Pero aciertan mucho menos al elegir entre dos huevos que no han sido directamente comparados: el azul gana al arco iris pero ¿al de cachemira también? Es confuso..."
Un artículo de Benedict Carey publicado en el NewYorkTimes de 23 de octubre.
Resolver mejor el cubo de Rubik puede mejorar nuestras vidas
"Para los investigadores informáticos de la Northeastern University, Gene Cooperman y Daniel Kunkle, el cubo de Rubik no es un juego, es el puzzle combinatorio definitivo y su solución promete mejorar nuestra vida corriente. Cuando un campeón de este juego resuelve el cubo de Rubik está resolviendo simplemente una versión de los muchos y varios estados posibles en los que podemos encontrar el cubo. ¿Pero cuál es la forma más rápida de resolver cualquier posible cubo?
La respuesta no es fácil responde Kunkle: El cubo tiene 43 veces 10 elevado a la 18 potencia estados potenciales y evaluarlos todos es una ardua tarea. Su procesamiento consumió 8.000 horas CPU (equivalentes a un año entero de computador doméstico) y generaron 120 terabytes de datos.
Kunkle y Cooperman usaron superordenadores y teoría matemática de grupos para resolver todos los estados posibles del cubo en 26 movimientos. Lo cierto es que no fue una mejora tan radical sobre el record previo de 27 movimientos. Pero lo importante es que la metodología empleada puede ser usada también para identificar los mejores planes de vuelo para las congestionadas rutas aéreas o la vía más rápida en las conexiones telefónicas."
Un artículo de Anne Casselman en Discover.
Imagina que un cocodrilo acaba de arrancarte el brazo. Ahora grita. Es lo que hizo un actor para grabar un alarido para el film de 1951 Tambores lejanos. Poco se podía imaginar que estaba haciendo historia cinematográfica. A lo largo de los años los ingenieros de sonido han reutilizado su grito, el llamado Grito de Wilhelm en docenas de películas, haciendo del alarido un tanto mujeril un chiste privado de la industria cinematográfica. Es un guiño entre ingenieros de sonido dice Matthew Wood de Skywalker Sound, que lo ha utilizado en todos sus filmes desde La Guerra de las Galaxias hasta Transformers.
Una compilación de YouTube de los gritos de Wilhelm esta disponible aquí.
El Cerebro Ejecutivo. Lóbulos frontales y mente civilizada
La evolución del cerebro de los mamíferos ha supuesto un hito en la tremenda historia que es la evolución. Aún más, cierta región del cerebro, los lóbulos frontales, ha sido la que más cambios ha sufrido y la que ha adquirido su desarrollo máximo en el ser humano. De hecho, se relaciona a este área cerebral con la autoconciencia, la planificación, la toma de decisiones (es decir, la volición y, por tanto, el libre albedrío), el pensamiento matemático y algunas otras funciones que nos proporcionan el calificativo de humanos. Un dato: los lóbulos frontales suponen aproximadamente el 30% de la corteza cerebral humana, mientras que en el chimpancé ocupan el 17%, en el perro un 7% o en el gato tan sólo un 3%.
Este libro de Elkhonon Goldberg, eminente científico ruso afincado en Estados Unidos y discípulo del gran Alexander Luria, trata de explicar cuál es la función de este área cerebral que, según él, no es otra que servir de coordinador del resto de áreas cerebrales: haría de intermediario entre el problema y los medios para solucionar ese problema, es decir, reclutaría a las estructuras cerebrales necesarias para llevar a cabo la acción requerida.
También se detiene Goldberg en los distintos estilos cognitivos, las diferentes formas de enfrentarse a un problema. Goldberg, apoyándose en múltiples datos de imagen funcional del cerebro, propone una estimulante teoría de diferenciación de hemisferios donde el derecho estaría más implicado en la detección de la novedad y el izquierdo estaría más relacionado con la rutina. Basándose en estas apreciaciones y en un test que él mismo desarrolló, muestra cómo hombres y mujeres, a pesar de que su inteligencia es la misma, presentan formas diferentes de enfrentarse a los problemas: Goldberg afirma que las actuaciones de las mujeres son más independientes del contexto mientras que las actuaciones de los hombres lo son más y esos estilos cognitivos se habrían desarrollado gracias a la presión evolutiva. Por otro lado, la diferenciación de los dos hemisferios también le sirve para proponer una teoría un tanto atrevida al sugerir que los zurdos serían los que harían avanzar a la sociedad ya que introduciríamos novedad en el conocimiento debido a nuestro mayor desarrollo del hemisferio derecho.
El autor también dedica gran parte del libro a describir cuáles son los efectos de distintas lesiones en los lóbulos frontales o en estructuras relacionadas con éstos. Así, se describen casos de esquizofrenia, de pacientes con síndrome de Tourette o con disfunciones sorprendentes, como la pérdida de la capacidad para nombrar sólo ciertos objetos mientras que el resto del lenguaje permanece intacto.