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"La mejor forma de tener una buena idea es tener montones de ideas"
Nuestro Komplex de marzo se construye sobre tres jóvenes e interesantes exploradores: como pensador del mes presentamos a Ricard V. Solé, biólogo y físico, con un abanico de intereses investigadores tan amplio que incluye desde el origen de los virus a la aparición del lenguaje, y desde la astrobiología a la paleontología y a las más congruentes aproximaciones a la ecología; presentamos a Thomas Heatherwick, como nuevo modelo de artista, ingeniero, diseñador, escultor,... signo de nuevo renacimiento y por fin, a Jonathan Harris, otro indefinible talento que a través de sus proyectos intenta estudiar lo que somos a través de lo que dejamos en Internet. Pensamos que los tres hacen patente que innovar es desviarse.
Como cada mes, nuestro objetivo no es otro que proporcionaros nuevos
temas de conversación, y como siempre, si deseáis hacer
alguna aportación, o comentario o dejar de recibirlo, podéis
dirigiros a complejidad@bioef.org.
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"En la siguiente entrevista nos interesamos en los avances en el conocimiento de los orígenes del lenguaje desde la perspectiva de los teóricos de la complejidad, e intentamos comprender cómo es posible investigar sobre procesos que no dejan más rastros que redes de una complejidad tan grande que sólo son enmarcadas por las restricciones de nuestro cerebro, o de las matemáticas. Y así, también tratamos de averiguar en qué y cómo trabajan los expertos en redes complejas como Ricard Solé.
Lenguaje, biología, redes y bricolaje se mezclan en esta entrevista. ¿La excusa? El artículo del 17 de Marzo de 2005 "Language: Syntax for free?" de Solé en Nature, sobre el trabajo de Ramón Ferrer, sobre el origen de la sintaxis y las razones propuestas de su actual evolución.
"Language: Syntax for free?" Nature 434, 289.
La arqueología compleja del lenguaje
Por un momento, realice el siguiente juego mental: mire algún objeto de su entorno y trate de olvidar el nombre de ese objeto. ¿Cómo se referiría a él? Luego, piense en lo que quedaría de este texto, si en él no hubiera palabras. En ambos casos, lo que se ha eliminado son las palabras, el lenguaje con que nos referimos a un objeto o a una idea. Ambos casos nos ilustran que la asignación de nombres y el uso de palabras para la comunicación son un elemento esencial y que, si no están presentes, no nos queda mucho más que sensaciones.
Entre otras características, una de las más obvias y relevantes del lenguaje (hablado, escrito o por señas: el lenguaje humano) es que gran parte de nuestro conocimiento es transmitido a través de él. Sin un lenguaje no tendríamos soporte para la transmisión de experiencias, para la reflexión sistemática y quizá nos costaría una evolución entera el comunicarnos entre humanos o con nosotros mismos.
Al parecer, los humanos ordenamos y desarrollamos nuestra capacidad de lenguaje por palabras o señas con reglas que son comunes a todas las lenguas, a todos los idiomas. No sólo eso, sino que además estas reglas pueden ser equivalentes a sistemas biológicos que en principio parecen de una gran lejanía, pero que están emparentados por un factor clave: su complejidad y su ordenación matemática.
Es más, la falta de un lenguaje nos llevaría directamente a su creación, y al parecer, los seres humanos hemos utilizado el mismo esquema, la misma ley de creación de lenguaje, según las investigaciones de científicos como Ricard V. Solé, jefe del Laboratorio de Sistemas Complejos del GRIB, quien hace un par de semanas comentaba en Nature uno de los últimos avances en la comprensión de cómo se han generado los lenguajes humanos. Sus investigaciones, que con Ramón Ferrer les llevaron a obtener el Premio Ciudad de Barcelona 2003, han permitido avanzar en lo que se podría llamar la "arqueología" del lenguaje, conociendo las bases del desarrollo a partir de sus características matemáticas.
"Estamos en un escenario primitivo", nos plantea Solé, "en el que un grupo de individuos tienen que poner nombre a los objetos de su mundo cercano. Una estrategia para hacerlo, a bajo coste, es usar pocas palabras para referirme a todo lo que hay. Pero claro: eso es demasiado ambiguo. Pero también puedo utilizar una palabra para cada objeto, aunque el mundo es muy rico y eso es muy caro. El lenguaje humano llega a un balance en el que somos relativamente específicos, y relativamente ambiguos también, tal como vemos que hay palabras que nos sirven para referirnos a cosas que son familias de objetos o a cosas específicas y que, dependiendo de la situación, pueden utilizarse de una manera u otra".
Esta cualidad del lenguaje, de ser específico y ambiguo a la vez, ha sido descrita desde hace décadas y es una constante descrita por la "Ley de Zipf", la que muestra, en resumen, que la relación entre la aparición de una palabra muy específica y su frecuencia en un texto es una constante.
Eso es lo que sabemos hasta hoy, pero ¿cómo se llegó a la complejidad de los actuales lenguajes? ¿Cómo la descripción de diferentes ambientes y realidades humanas evolucionó hacia idiomas que, sin importar donde nacieron, se parecen tanto entre sí en su estructura básica? La gramática y la sintaxis, aquellas reglas del juego en el acto de la comunicación, tienen una gran similitud desde el punto de vista de los teóricos de redes complejas, a quienes les interesa averiguar cómo fue posible esa evolución. Ello no resulta fácil entre otras cosas porque, como explica Solé en el citado artículo, los lenguajes no dejan fósiles, aunque quizá el análisis de sus características permita decir mucho más de lo que se ve a simple vista.
Solé comenta en el artículo que las últimas investigaciones sugieren que es posible que la creación del lenguaje haya requerido de una "pre-adaptación" de nuestro cerebro: una predisposición a crear vocabulario y a la formulación de ciertos tipos de reglas esenciales para lo que es hoy la sintaxis. Es más, "según Ferrer i Cancho, una simple matriz asociativa de palabras y objetos puede proveer la base de una sintaxis casi gratuitamente". Ello correspondería a conocer, al menos lingüísticamente, algo similar a un "Big Bang comunicativo" en el nacimiento de las redes lingüísticas, en el que el desarrollo de las habilidades comunicativas pudo ser vertiginoso.
"Lo que plantea en ese trabajo" continúa Solé, "no es una explicación, sino una especie de "Piedra de Roseta", que está ahí, y que hay que saber leerla. ¿Y cuál es? La forma más sencilla que tengo de relacionar palabras entre sí es decir: "Voy a suponer que dos palabras tienen una relación entre sí, si las dos se refieren al menos a un objeto o a una acción común. Entonces, si supongo que esas dos palabras (ahora voy a dejar los objetos y voy a quedarme sólo con las palabras), están conectadas si comparten, al menos, un objeto, puedo construir con estas palabras una red".
"La gramática y la sintaxis, en el fondo, dicen cómo se relacionan palabras entre si. Haciendo la hipótesis de que las palabras siguen la Ley de Zipf, si yo extraigo esta red de asociaciones palabra-palabra, asombrosamente la arquitectura de esta red es prácticamente la misma que vemos hoy en día en la sintaxis. Ello es sorprendente, porque la arquitectura de las relaciones sintácticas se pueden medir como una red (y así las estudiamos también), que se parece a Internet, pero que tiene propiedades muy especiales también, y esas propiedades especiales ya están ahí, es decir, también fueron encontradas en la relación entre palabras y palabras".
"Y la implicación de este trabajo es que una vez el lenguaje evolucionó, minimizando el coste, quizá la arquitectura básica de la sintaxis estaba preparada para una situación muy ventajosa: la explosión combinatoria". Hace una pausa y prosigue: "La explosión combinatoria nos hace diferentes: nosotros no sólo manejamos muchas palabras, sino también combinamos y hacemos infinitas combinaciones. Lo que sugiere esto es que el lenguaje complejo, de relacionar palabras, pudo surgir de forma rápida, ya que la arquitectura estaba allí. Y todo lo raro que tiene la sintaxis quizá no venga de otra cosa más que el que esa arquitectura impone restricciones inevitables, de naturaleza casi matemática".
Entonces ¿Es posible reproducir los procesos iniciales del lenguaje?
"Si estamos en lo cierto, que ya lo veremos, si la generación del lenguaje está canalizada por leyes de naturaleza matemática, es decir, totalmente fundamentales (y que no tienen que ver con la biología, tienen que ver con qué se puede optimizar y qué no) entonces la vía hacia el lenguaje desde el punto de vista de la arquitectura de cómo se relacionan las palabras y de qué forma nace la sintaxis, es única, sólo hay una posibilidad. Y eso es lo que se refleja en el artículo de Ferrer. Pero ¿Por qué hay leyes universales? No tiene por qué haber una ley universal si cada lenguaje evoluciona por su cuenta, y hay muchas otras maneras óptimas posibles... Pero entonces ¿por qué se cumple en todos la ley de Zipf? Porque seguramente es la única compatible con un lenguaje lo bastante óptimo: que no cueste pero que me comunique muchísimas cosas".
Pero lo más importante para Solé está, al final del comentario de Nature, y es que "la arquitectura que vemos hoy en día (en la sintaxis) es en realidad una especie de fósil del Big Bang que se produjo en su momento. Probar eso no es trivial, la teoría ayudará a canalizar esta idea y demostrar, quizá, que sólo hay una posibilidad de construir el lenguaje".
Entonces la estructura sobre la que se construye la sintaxis, la base de pre-adaptación del cerebro, tiene un numero de desventajas que la auto limitan, y un número de ventajas que la potencian, pero ¿siempre dentro de sí misma, no?
"La idea de pre-adaptación es la correcta, en el sentido de que buscando el óptimo de describir cuantos objetos hay, se llega a una estructura que es la pre-adaptación.
Sabemos que la red sintáctica es muy eficiente, y permite conectar las palabras con mucha facilidad. Una vez la red estuvo disponible, fue un motor para la rápida evolución del lenguaje".Planteaba la analogía con la arqueología y, según los trabajos que comenta, la matemática nos permitiría aproximarnos a cómo podría haber sido ese "Big Bang" lingüístico. ¿En qué paso estaríamos hoy en el proceso de comprender cómo se crearon nuestros lenguajes y, por lo tanto, que tan cerca estaríamos de crear lenguajes nuevos?
"Sobre los lenguajes nuevos, hay experimentos en marcha en el mundo real hoy: grupos de comunidades de sordomudos en Nicaragua e Israel que, aunque no están aislados, pero debido en parte a que ellos se comunican poco con el resto, han desarrollado lenguajes nuevos. Son lenguajes de signos que tienen la misma estructura universal, pero que no tienen nada que ver con los lenguajes estándar que están en los libros. Se han inventado en el plazo de una generación y media. Esos experimentos están ahí, y ahí hay un material fantástico sobre el que trabajar, porque es como si la evolución ocurriera de nuevo".
Las redes y la complejidad
En el Laboratorio de Sistemas Complejos llama la atención que no hay poyatas, pero sí un gran sillón y pizarras de vidrio: un ambiente más cercano a la teoría que a la práctica, aunque también hay ordenadores con investigadores ensimismados frentes a sus pantallas. La conversación varía de tema y se centra en el conjunto, en el contexto, en lo que une a estos expertos entre si.
Trabajáis a veces con genes, a veces con palabras, a veces con otros temas. ¿Existen similitudes entre sistemas aparentemente tan distintos como la biología, el lenguaje o la medicina? ¿Cuáles son los puntos de unión entre áreas tan diferentes?
"Hay muchos, aunque si hay algo que une a los sistemas biológicos complejos, a cualquier escala, es la información. Y la computación, el recibir información del mundo y responder a eso.
Y eso nos hace diferentes de los sistemas físicos y de todo lo que no aporte información que tenga que ver con adaptarse a los cambios. Eso por un lado y, claro, si la información debe optimizarse, eso pasa a nivel del código genético y pasa a nivel del lenguaje. Y ahí están conectados. Pero no es sólo analogía: hay ejemplos que estamos explorando y que son muy interesantes como el siguiente: si miras el lenguaje normal, éste sigue la Ley de Zipf, y creemos que es porque hay que minimizar el coste de la comunicación. Pero en esquizofrénicos es posible analizar la distribución de palabras. Para pacientes con esta enfermedad, su distribución de palabras es universal, pero es diferente del lenguaje normal. Y la teoría lo predice: si yo minimizo el esfuerzo en generar palabras, pero no importa si tú me entiendes, entonces estás caracterizando una esquizofrenia, donde puedes hacer frases que tienen sentido pero que no van dirigidas a nadie. Es como decir "da igual si tú me entiendes". Y la teoría te predice exactamente qué vas a observar en este caso.
Ahora voy a poner un ejemplo en el otro extremo, en cáncer: si miras una célula normal, la distribución de su actividad medida, por ejemplo, en la frecuencia con la que cada gen transcribe su RNA, esta cumple la Ley de Zipf. Pero si es una célula tumoral, al menos en algunos tumores, se cumple la ley de los esquizofrénicos. Ello tiene sentido, porque las células tumorales no dirigen información a nadie, y la comunicación y cooperación con el tejido cercano ha desaparecido. Eso es algo que estamos explorando, pero que nos dice que al final es la comunicación, el traspaso de información, el elemento base".
En la entrada del despacho hay un anuncio donde se explicitan varios temas, nuevamente diferentes entre sí: dinámica de redes, búsqueda de patrones de información, evolución... ¿Cuál es el elemento de unión de estos elementos desde el estudio de sistemas complejos?
En otras palabras ¿A qué se dedica?
"La pregunta clave, el nexo de unión entre esos elementos, es encontrar los mecanismos que originan la complejidad. ¿Por qué hay complejidad y no somos una sopa de bacterias y se acabó, que es lo más fácil? Buscamos responder a las preguntas de por qué hay complejidad y como ésta se ha generado, es decir, cuánto ha habido de selección natural (que la hay, es evidente e importante, pero quizá no sea el motor); cuánto hay de "inevitable", de aquello que llamamos propiedades emergentes, es decir, cuánto hay de inevitable influencia de la arquitectura, que me da más y más pre-adaptaciones y que convierten a ciertos procesos en inevitables, y cuánto hay de "bricolaje". Y nosotros pensamos que el motor es el bricolaje".
¿Bricolaje?
"Bueno, cuando el ingeniero trabaja en un problema como el paso de las pantallas normales de ordenador, las de tubos catódicos, a una pantalla plana, puede prescindir totalmente de lo que ha estado utilizando hasta ese momento. Aunque eso es teoría, claro, gran parte la ingeniería es bricolaje en el sentido de la biología: esta tiene que reutilizar gran parte de lo que se tiene.
Y el bricolaje parece un mal método de diseño, pero cuanto más analizamos sus procesos más evidencias tenemos de que es todo lo contrario. Por ejemplo: estamos diseñando circuitos electrónicos con bricolaje, imitando a alguien que no sabe y que va probando y duplicando... y hemos visto que este proceso es mucho más eficiente que diseñar. Con una cosa muy bonita y sorprendente y es que, primero, la arquitectura que sale de los circuitos electrónicos diseñados por bricolaje no tienen nada que ver con la arquitectura de los sistemas electrónicos de ingeniería, pero en cambio tienen mucho que ver con la arquitectura de las redes de señalización celular. Y además son circuitos a los que quitas una pieza y normalmente siguen funcionando. Como en biología. Pero aquí tenemos un problema, y es que no tenemos ni idea de cómo funciona. ¿Por qué hacen eso? No lo sabemos. Este es un puzzle difícil y fascinante, y contiene, en mi opinión, algunos de los elementos clave para comprender los orígenes de la complejidad biológica".
Entrevista publicada en PRBBactual, nº 92, de junio de 2005
Ricard V. Sole se licenció en Físicas y en Biología en la Universidad de Barcelona, doctorándose en 1991, es Profesor de Investigación en la ICREA (Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats) y Director del Complex Systems Lab de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, Profesor Externo del Santa Fe Institute (New México, USA), Miembro senior del Centro de Astrobiología CAB asociado a la NASA y Miembro del Consejo de la European Complex Systems Society. Pertenece además a los consejos editoriales de Advances in Complex Systems, FRACTALS, Ecological Complexity y Marine Ecology.
Uno de sus principales intereses en investigación es la posible presencia de patrones universales de organización en los sistemas complejos, desde los replicadores prebióticos a los objetos artificiales evolucionados. Algunas cuestiones clave a este respecto serían saber cómo emergen estructuras robustas, cómo se incorpora información a esas estructuras y cuáles son las contribuciones de la selección, la suerte y la auto organización en el resultado final. Para explorar esas cuestiones su Laboratorio estudia un amplio abanico de sistemas tanto naturales como artificiales. Una relación no exhaustiva de sus múltiples y diversas áreas de investigación con algunos de sus trabajos más recientes podría ser ésta:
Redes
celulares: Evolución del Proteoma
A Model of Large-Scale Proteome Evolution, Adv. Complex Syst. 5(1), 43-54 (2002)
Evolving protein interaction networks from gene duplication, J. Theor. Biol. 222, 199-210 (2003)
Topology, tinkering and evolution of the human transcription factor network,Febs Journal,272 (2005)
Evolucionabilidad y modularidad en las redes complejas
Are network motifs the spandrels of cellular complexity? in Trends in Ecology and Evolution (2006)
The Role of Computation in Complex Regulatory Networks, by Pau Fernandez, Ricard V. Solé, en: "Scale-free Networks and Genome Biology", E. Koonin et al. (eds.), Landes Bioscience (2006)
Orden y caos en modelos de redes genéticas
Lyapunov exponents in Random Boolean Networks, B. Luque and R. V. Solé, Physica A 284 (2000) 33-45
Redes ecológicas y dinámicas de extinción
Complexity and fragility in ecological networks, Proc. Roy. Soc. London
B 268, 2039-2045 (2001)
Ecological networks and their fragility, Nature 442, 259-264 (2006)
Redes de lenguaje
The Small World of Human Language, Proc. Roy. Soc. London B 268 (2001)
2261-2266
Patterns in syntactic dependency networks, Physical Review E 69, 051915 (2004)
Syntax for free? Ricard V. Sole, Nature 434, 289
Language Networks: Their Structure, Function and Evolution
Redes de comunicación: procesamiento paralelo en Internet e Inteligencia en Enjambre
Internet's Critical Path Horizon, European Physics Journal B 38(2), 245-252 (2004)
Evolución de los grafos tecnológicos: circuitos electrónicos y software
Topología y evolución de las redes informáticas y neurales
Neutral fitness landscapes in signalling networks, J. Royal Soc. Interface (2006)
Evolución e Innovación en los modelos de red genética de morfogénesis
Computación en redes complejas
Neutral fitness landscapes in signalling networks, J. Royal Soc. Interface (2006)
Redes de reacción en las atmósferas planetarias
y el espacio interestelar
Células artificiales: programando la material viva
Umbrales de inestabilidad, cuasiespecies y heterogeneidad en cancer
AN ERROR CATASTROPHE IN CANCER?. R. V. Solé and T. S. Deisboeck, J. Theor. Biol., 228 (2004) 47-54
Orígenes y evolución de los virus
Field theory of quasispecies dynamics, Phys. Rev. E 64, 051909 (2001)
Inestabilidad auto organizada en ecosistemas complejos: modelos casi neutrales
Scaling in a network model of a multispecies ecosystem, Sole et al., Physica A 286 (2000) 337-344
Selforganized Instability in Complex Ecosystems, Phil. Trans. Royal Soc. 357, 667-681 (2002)
Dinámicas de extinción en la biosfera
Extinctions and biodiversity in the fossil record, R. V. Sole and M. E. J. Newman
On the Fractal Nature of Ecological and Macroevolutionary Dynamics, FRACTALS 9 (2001) 1-16
Cambios catastróficos en los ecosistemas
Formación de patrones e inteligencia colectiva
"Spatial Patterns in Ant Colonies", Proc. Natl. Acad. Sci. USA 99 (2002) 9645-9649
Y entre sus libros publicados:

Ordre i Caos en Ecologia, Ricard V. Sole, Jordi Bascompte, David Jou, Carles Simo, Publicacions UB, 1995
Orden y Caos en Sistemas Complejos, Ricard V. Sole y Susanna C. Manrubia, Politex, UPC, 1996
Modelling Spatiotemporal Dynamics in Ecology, Jordi Bascompte y Ricard V. Sole (eds), Springer-Verlag, 1998
Signs
of Life: How Complexity Pervades Biology, Ricard
V. Sole con Brian Goodwin, Basic Books (Harper and Collins, New
York, 2001)
"Artista, arquitecto, un moderno da Vinci..., los críticos no acaban de ponerse de acuerdo en cómo definir a Thomas Heatherwick. Todo lo que saben es que les encantan sus diseños. Con tres edificios en construcción este año, Thomas Heatherwick es uno de los arquitectos jóvenes del Reino Unido cuya carrera es seguida más de cerca. Pero no solo es arquitecto, también es responsable de una escalera ondulante de 55 toneladas para una tienda de Nueva York, de un puente hidráulico sobre un canal que aboca al Támesis y que puede enrollarse sobre si mismo hasta hacerse una bola para dejar pasar los barcos y de la escultura mas grande de Inglaterra. El ecléctico conjunto de sus proyectos hace imposible poner una etiqueta a Heatherwick: La Tate lo pone en la lista de los artistas, pero el UK Design Council lo considera un ingeniero."
De Bright Stuff, un artículo de Tim McKeough, en el Wired Magazine de marzo.
Mark McGuinness, en su blog sobre creatividad analiza algunos rasgos heurísticos recurrentes en el proceso creativo de Heatherwick:
Trabaja en cualquier medio y no se pone límites a sí mismo con las usuales categorías de diseñador, escultor o arquitecto,Hace las cosas (mucho, mucho) más grandes (o más pequeñas), en la página web de su estudio clasifica su obra por tamaños y recorrer arriba o abajo esa escala es clave en su creatividad, una concha espiral hecha en papel A4 le sirvió para los gigantescos conductos de ventilación junto a San Pablo. Utiliza materiales no convencionales, así rodeó el modelo del templo zen que realizó en Japón con tejido flexible semejante al del monje que realizó el encargo para luego trasladar el efecto a la obra definitiva Hace "otra cosa", la transformación de la escalera de Longchamp en Nueva York en "un paisaje que te lleva hacia la luz" es un buen ejemplo Hace cosas por divertirse (y las guarda por si luego sirven) el origami de una concha espiral que hicieron para divertirse sirvió años después para los conductos de ventilación citados. Encuentra analogías que utilizar en la naturaleza y nuestra vida corriente y su creatividad crece en las dificultades, su puente enrollable nace de la imposibilidad de usar un puente elevable convencional...
Pueden encontrarse todos sus proyectos en la página de su estudio.
Universe, nuestra nueva mitología

Una de las principales atracciones de la interesante y ecléctica edición de este año del TED Conference en Monterrey, California, organizado por su "curator" Chris Anderson, fue el estreno del Nuevo trabajo de Jonathan Harris, un artista y narrador de historias de Nueva York que trabaja principalmente en Internet. Su trabajo intenta explorar y comprender a los humanos, de forma global a través de los artefactos que van dejando detrás en la red.
Universe se inspira en cuestiones tales como: ¿si pudiésemos dibujar nuevas constelaciones en el cielo de nuestras noches de hoy, cuáles serían? ¿cuáles son nuestras grandes historias? ¿cuáles nuestros grandes epopeyas? ¿quiénes son nuestros heroes y heroinas? ¿cuál nuestra moderna mitología? ¿y nuestros Dioses y Diosas? Universe intenta responder a estas preguntas a través de la cobertura que tienen en los medios, como lo analiza Daylife.
Universe presenta un cielo nocturno interactivo compuesto de miles de estrellas que se conectan formando constelaciones . Cada una de esas constelaciones tiene una específica contrapartida en el mundo físico: una persona, una historia, una cita, una imagen, una empresa, una nación, un tema mítico. Al clicar sobre una constelación la convertimos en centro del universo y el resto de estrellas entran en su órbita. Universe es infinitamente grande y el recorrido de cada persona a su través será distinto...
"Universe" Revealing Our Modern Mythology en Edge205.
En la página personal de Jonathan Harris, pueden encontrarse sus otros proyectos: We Feel Fine, Lovelines, 10x10, WordCount, Phylotaxis, The World's Largest Time Capsule.
de Mick O´Hare
-¿Cuánto tiempo puedo vivir a base de cerveza?
-¿Por qué la gente tiene cejas?
Ingeniosas, esotéricas, imaginativas, inquietantes a veces y
siempre inesperadas, las preguntas y respuestas de los lectores de
la popular columna La Última Palabra de la revista NewScientist son infinitamente fascinantes.
Los espinosos enigmas de la vida cotidiana continúan obteniendo todas las semanas explicaciones sabias, extrañas e incluso estrambóticas procedentes de todo el mundo.
¿Hay algo que coma avispas? reúne lo mejor de la cosecha. Chispeante de inteligencia, conocimiento y curiosidad científica, esta deliciosa antología resulta muy recomendable para todos los que tienen interés por el mundo que les rodea.
La ciencia y el arte son actividades inequívocamente humanas, que testimonian un deseo de ver más allá de lo visible y muestran los éxitos culminantes de las perspectivas objetiva y subjetiva del mundo. Pero aunque manan de una misma fuente -la cuidadosa observación de las cosas- elaboran teorías diferentes acerca de éste: qué significa, cuáles son sus verdaderas conexiones internas. «Este libro -escribe su autor, el eminente astrofísico John D. Barrow- es un intento de examinar con ojos de científico algunas cosas que normalmente se mantienen fuera de la visión científica: aquellas que son admiradas antes que explicadas».
Para ello se plantea cuestiones como por qué preferimos algunas formas particulares de arte y de música, cuáles son los orígenes de nuestro sentido de la belleza, o si la estructura de nuestra mente puede determinar qué asuntos filosóficos nos parecen estimulantes. Para responder a Estas y a otras preguntas el autor se aventura en un territorio fascinante, misterioso y en gran parte inexplorado donde se dan cita la física, la cosmología, la cibernética, la biología evolutiva, el arte, la historia y la filosofía. La investigación de Barrow ilustra las múltiples vías a través de las cuales la estructura del universo ha modelado nuestro pensamiento y nuestro gusto estético y termina relacionando los dominios tradicionalmente separados del arte y la ciencia, y respondiendo a preguntas del tipo de cómo nuestro entorno cósmico y planetario afecta nuestra apreciación artística del paisaje, cuál es el origen de los colores naturales o de la música, un arte que tiene, como pocos, el poder de influir en nuestras emociones. Lo menos que puede decirse de esta obra es que en ella la ciencia, el arte, la antropología y la filosofía se unen en una irresistible y subyugadora combinación.